Jueves, 15 de Mayo de 2008
Los homínidos atacan de nuevo
ETA quería “una matanza” con una bomba muy potente
Parece que las últimas investigaciones en el yacimiento de Atapuerca dan indicios de que los habitantes prehistóricos de aquellas sierras burgalesas practicaban con cierta asiduidad el canibalismo. No se trataba de un canibalismo ritual, lo que sería indicativo de un cierto nivel intelectual, sino simple y llanamente de canibalismo alimenticio. Aquellos tipos se comían a sus semejantes con la misma tranquilidad que devoraban una cabra o un conejo.
Dada la proximidad de Atapuerca al lugar de los hechos, no es descartable que alguno de los homínidos que han hecho su aparición en las proximidades de la casa-cuartel de Legutiano, en Álava, pueda ser descendiente directo de aquellos homo antecessor que se dedicaban a tal actividad gastronómica en los albores de la humanidad, y que, después de tantos miles de años, hayan recuperado por algún azar de la genética los mismos genes que poseían sus antepasados y que les impedían tener un mínimo respeto por sus congéneres.
Esa es la única explicación razonable que puedo encontrarle a una acción tan repugnante. No es posible que personas normales dejen un coche cargado de 300 kilos de explosivo junto a un lugar habitado por otros hombres, mujeres y niños, y lo hagan estallar esperando matar cuántos más mejor. Algo así sólo puede hacerlo alguien pre-humano, un homínido caníbal, o alguno de sus descendientes directos.
La única diferencia es que, al menos esta vez, no han intentado comérselos. O sí. ¡Vaya usted a saber!
