Lunes, 31 de Marzo de 2008

¿Por qué?

Suena el despertador. Un día cualquiera, un día más… diferente a ayer o antes de ayer, aunque sin nada diferente como para que esos pequeños matices que lo diferencial lo lleven a formar parte de algo extraordinario. Extraordinario para bien o para mal porque algo que así se define es un algo que se sale de lo normal.

El despertador vuelve a sonar.

“Despierta, pequeño holgazán” ordena el capitán mientras yo lucho por huir de esa emboscada internandome rápidamente dirección sur hasta lograr atrincherarse entre las sábanas.

“Venga, que te he preparado tu desayuno favorito”. Decido mantenerme firme ante el soborno, con los ojos cerrados, apretados fuertefuerte. Aunque, sin querer, cometo un fatídico error, cuando una sonrisa se escapa desde la comisura de sus labios, que sabe que le costará la batalla y dará con mis huesos en la prisión de los mandatos de mi mama.

Sin embargo, no pierdo la confianza y permanezco agarrado a mi inseparable compañero de batallas, Teddy, quien me mira y protege cada noche y yo lo protejo a él. Durante una larga noche Teddy estuvo a punto de quedarse tuerto durante pero, por suerte, logré salvar su ojo y el general, con quien el capitán mantiene una relación matrimonial, se lo cosió con hilo de aguja.

Comienza la batalla. El capitán lanza un ataque de cosquillas que mi sábana escudo no consigue repeler. Y la pequeña sonrisa se transforma en carcajada mientras, sin querer, suelto a Teddy que a punto está de caer al suelo y de perder definitivamente su ojo que queda pendiente de un débil hilo.

“Buenos días David”

“Buenos días mamá”

“Venga, que es hora de despertarse”

“Pero, si no hay colegio y mis amigos se han ido al pueblo. Déjame, mamá… quiero que el día pase lo más rápido posible y que desaparezca.”

“David, debes aprender a valorar cada día que tienes, a darle importancia y a luchar por llenarlo de momentos maravillosos, importantes e inolvidables. Cada día que pasa, no es un día menos que vivir cuando termina, sino una oportunidad de vivr más”

“Mamá, no te entiendo”

“Venga, vamos a desayunar y te prometo que hoy haremos muchas cosas divertidas y que, cuando termine el día, seas capaz de entender mi frase”

“¿Y habrá helado?”

“No cariño, helado no. Estamos en marzo y hace mucho frío; pero te prometo que no echarás en falta el helado de lo bien que lo vamos a pasar. Después de comer, jugaremos un rato a lo que quieras, veremos los dibujos, iremos al parque y, te prometo que esta noche te contaré un cuento. ¡Pero levántate de la cama ya, que no se va a salir corriendo ni se va a ir a ningún sitio y esta noche la vas a volver a tener toda para ti!”

Sin embargo, nada fue como mamá le había prometido. Antes de comer hubo que ir corriendo para ponerse detrás de una cinta bicolor y después… después… Un ruido y nada volvió a ser igual. Ni mis papás ni el resto de personas que caminaban por la calle.. El silencio engulló a las risas y el vacio se llevó las palabras. Esa anciana que hace unos segundos me ofrecía un caramelo, ahora se alejaba, corriendo y asustada, de mi lado. Y con ella se iban, el resto de lso que hablaban y sonreían. Mamá corrió en su misma dirección, intentó perseguirlos; pero era tarde. Nadie volvió a hablarme, a sonreirme, a mirarme y la trsiteza y la desesperación se apoderó de sus rostros.

¿Por qué?

Mamá, ¿Por qué no nos vamos a casa? Empieza a oscurecer y tengo frío. Estoy cansado de estar en la calle. ¿Por qué esta noche no puedo dormir en mi cama?¿Dónde está Teddy? ¿Por qué Teddy se ha quedado allí? ¿Por qué no vamos a buscarlo? Nunca ha dormido sólo… ¿Y si tiene miedo esta noche? ¿O hace frío? ¿O vuelve a perder el ojo? ¿Quién cuidará de él?

¿Por qué no me dejas ir a casa? ¿Por qué no me puedo jugar en mi habitación con mis juguetes o pintar o leer o soñar? ¿por qué tenemos que dormir en esta fría e inhumana habitación esta noche? ¿Mañana podré estar en casa?

No entiendo que le he hecho a mamá. ¿Me he portado mal? Tiene que ser eso. Ella sólo me castiga cuando me porto mal y nunca con tantas cosas a la vez. Además… tampoco sé hasta cuando voy a estar castigado. Mamá no me contesta, tan sólo llora y me besa mientras, fuertemente, me rodean sus brazos.

Papá también ha debido de ser malo y también le han castigado, además de sin los juguetes de su habitación y sin su cama como a mi, sin trabajo; aunque no entiendo que tiene eso de castigo… Yo prefiero jugar que estudiar o hacer aburridos trabajos para clase.

Papa repite incesantemente “¿por qué?” pero no termina las preguntar. Creo que es porque él sabe perfectamente lo que ha hecho. Cuando nos fuimos, la casa estaba ordenada y ahora todo está destrozado y en el suelo. Desordenado, lleno de polvo negro, roto, muy roto, en muchos trozos… tantos como lágrimas recorren las mejillas de mamá.

“Perdóname mamá, he sido malo y no lo volveré a hacer y papá tampoco, ¿verdad papá? Perdonanos, por favor pero no llores más” Pero los ojos de mamá se rompen desconsoladamente en mil lágrimas más mientras tres letras se arrojan desde su garganta.

“¿Quién es esa tal “eta”? ¿Alguien a quien habías invitado a pasar el fin de semana en casa? Pues creo que deberías avisarle de que esta noche no vamos a estar en casa por mi culpa”

“No cariño, tú eres bueno” acierta a pronunciar mi madre. “No es culpa tuya sino de esos asesinos y de sus complices… de sus complices activos y pasivos que, además, acallan su vergüenza”

Mi mama se hacía un lío con sus palabras. ¿Cómo se iba a castigar a alguien si no había hecho nada malo? ¿Por qué iba a estar yo castigado por los actos de otro? Sé que lo hizo para que no me sintiera tan mal, para que dejara de pensar en lo malo que era; pero el cuento con que quiso engañarme no tenía sentido.

¿Cómo va a existir en el mundo alguien capaz de romper la tranquilidad, quebrar sueños e ilusiones de los demás. De crear tanto dolor, lágrimas, desesperación… de enjendrar esos violentos silencios; desgarrados, desasolados, pasmosos, incredulos… o incluso matar…?Eso es imposible. Ni la peor alimaña que habiera estudiado en los libros o hubiese protagonizado mis pesadillas era capaz de eso.

Ni la peor alimaña que había conocido o aprendido, ni la peor que durante mis próximos másdecienaños de vida pueda jamás conocer. Aunque sólo tengo sólo cinco años pero son suficientes para estar seguro de ello. Es más, apuesto todos mis juguetes contra los tuyos.

  Semana Santa o cualquier otra semana

          aquí o en cualquier lugar de España

Viernes… sábado, domingo, lunes, martes, miércoles, jueves…

hoy o ayer o, mañana o mañana también

     How long?  

                           

SIN NINGÚN TIPO DE DUDAS Y MÁS QUE NUNCA: NUNCA MAIS

» Archivado en Flipando por Dafne a las 4:03.

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